NUNCA ES TARDE PARA HACER JUSTICIA
Carles Vallejo Calderón President ACPEPF
El Diario.es - 18 de julio 20025
El
pasado 26 de junio, más de un centenar de represaliados del franquismo y la Transición
presentamos en el espacio de memoria de la antigua cárcel Modelo de Barcelona la
campaña “Nunca es tarde para hacer justicia, pero debe ser ahora” demandando
a las instituciones internacionales, al Tribunal Europeo de Derechos Humanos y
al Comité contra la Tortura de Naciones Unidas, que insten al Estado español a
investigar las torturas “sistemáticas” que sufrieron los opositores al régimen
durante el franquismo y la Transición y evitar que la amnistía y la
prescripción impidan hacer justicia.
Esta
iniciativa coordinada por IRÍDIA, Centre per la Defensa dels Drets Humans, junto
con el Ateneu Memòria Popular, la Associació Catalana de Persones Expreses
Polítiques del Franquisme, La Comuna, Òmnium Cultural y la Comissió per la
Dignitat, cuenta con el apoyo de personalidades como Isabel Coixet, Juan Diego
Botto, Ana Tijoux, Moha Gerehou, Mònica Terribas, Marc Giró, las hermanas Puig
Antich y Xavier Antich.
Pese
a que la Fiscalía y las víctimas interpretamos que la ley de Memoria
Democrática de 2022 abría la puerta a investigar judicialmente a los
torturadores de la Brigada Político Social, los tribunales han alegado
prescripción, amnistía y principio de irretroactividad.
Por
ello a partir de dos litigios estratégicos, que han agotado sin éxito los
recursos hasta el Tribunal Constitucional, se ha considerado que acceder al
Tribunal Europeo de Derechos Humanos y al Comité contra la Tortura de Naciones
Unidas puede ser un paso clave para romper la impunidad legal de los crímenes
del franquismo.
El
caso de los hermanos Josep y Maribel Ferrándiz que, siendo menores de edad al
ser detenidos en 1971 por su militancia en la Joven Guardia Roja, fueron
salvajemente torturados durante 32 días en la Prefectura de Vía Laietana de
Barcelona, se presentará ante el Comité contra la Tortura de Naciones Unidas.
Mi
caso será presentado ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos ya que fui
torturado en 1970 durante 20 días, también en la Prefectura de Vía Laietana,
por mi militancia sindical en las Comisiones Obreras de SEAT de Barcelona,
acusado y condenado por el TOP (Tribunal de Orden Público) por delitos que hoy
son derechos constitucionales: asociación, huelga, reunión, manifestación y
propaganda.
Mi
querella por torturas continuadas, consideradas crimen de lesa humanidad en la
jurisprudencia internacional y por lo tanto imprescriptibles, fue presentada en
2022, apoyada inicialmente por la Fiscalía, desestimando la Audiencia el
recurso en febrero de 2025, argumentando que los hechos “no pueden calificarse
como crímenes de lesa humanidad” por no estar definidos así en aquella época.
¡Qué
hipocresía! Claro que no existía ese tipo penal en el código franquista ya que la
tortura era y es sistémica en las dictaduras que fundamentan su persistencia en
la persecución de los demócratas mediante la represión.
Los
activistas que luchamos por las libertades y pagamos un alto precio por
enfrentarnos a la dictadura, sufriendo torturas, privación de libertad,
despidos y exilio, nos implicamos en esta campaña, no por una reparación
personal, ya que el dolor sufrido y el trauma nunca podrán resarcirse, si no
por un compromiso ético con las nuevas generaciones para hacer justicia y
cultura democrática, en tiempos de revisionismo histórico y populismo.
Somos
la última generación del antifranquismo y nuestro legado es ser testimonio vivo
de lo sucedido y del sacrificio que supuso avanzar en la conquista de
libertades que nadie nos regaló, que no nos vinieron dadas y que se pueden
perder.
Por
eso resulta paradójico que ciertas instancias cuestionen que no acudiésemos
antes ante los tribunales y las instancias internacionales. ¿Acaso desconocen
que primero hemos tenido que acabar con la dictadura y después consolidar la
democracia, reconstruir el tejido social, las organizaciones políticas y
sindicales y avanzar en derechos en un contexto de inestabilidad en una transición
sangrienta amenazada por sucesivas tentativas de golpe de estado con verdaderos
peligros de involución?.
Es
a partir de los primeros tímidos avances en políticas de memoria histórica y
democrática, logrados mediante la presión de las asociaciones memorialistas y
de víctimas del franquismo, que abordamos la tarea de exhumar de las fosas y
las cunetas, los restos de los miles de personas ejecutadas por el franquismo,
para posteriormente podernos permitir las primeras querellas.
Querellas
que chocaron con un poder judicial en su mayoría insensible ante los crímenes
del franquismo; por ello algunos intentamos buscar en Argentina la justicia que
no encontramos en nuestro país.
Aunque
seguimos perseverando en Argentina, aquí, en Europa y en las Naciones Unidas, con
el impulso de esta campaña, pretendemos que instituciones como el TEDH y el
Comité contra la Tortura obliguen a España a abrir una investigación, en lo que
es un paso clave para romper la histórica impunidad legal.
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